| Paradoja de Yablo |
Tradicionalmente, se dice que la fuente de las paradojas es la circularidad. Stephen Yablo postuló que existe una paradoja que no necesita de circularidad. Desde 1993, cuando fue publicado su breve trabajo (aunque originalmente había sido expuesto en 1985), se discute si la llamada Paradoja de Yablo está verdaderamente libre de circularidad, y por otro lado, cuál es su semejanza y su diferencia con las otras paradojas. Antes de empezar con la discusión, y como para enmarcarla, voy a hacer un recuento de (lo que entendí de) los textos leídos respectivos a la Paradoja de Yablo.
Planteo casi-original (1993):
Tengo una secuencia de oraciones tales que cada una de ellas dice que todas las siguientes son falsas. Supongamos que la secuencia número n, es decir, s(n), es verdadera. Si lo fuera, entonces para todo k>1,s(k) es falsa. Pero si así sucediera, s(n+1) también sería verdadera. Lo cual haría falsa a s(n). Eso entabla una contradicción. Pero como elegimos n arbitrariamente, todas las n son falsas; entonces S(n) sería finalmente verdadera. En fin, tenemos así una paradoja que no es circular.
Observación de Hardy (1995):
La paradoja de Yablo es particular porque, a diferencia de la del mentiroso, aquí es necesaria la aplicación de la regla omega. Por eso, la secuencia de Yablo, no es precisamente inconsistente, sino omega-inconsistente.
Objeciones de Priest (1997) y Beall (2001): HAY circularidad
Priest: Bueno, la paradoja existe. Pero está mal planteada, o vagamente planteada, por Yablo; en efecto, para probarse su paradojicidad no puedo obviar la circularidad. Yablo se vale de un esquema T tramposo [T(sn) ssi para todo k>n, -T(sk)], porque utiliza en él variables libres, algo impropio del esquema T. Dos posibles soluciones:
- Ir demostrando la paradojicidad a partir del primer miembro de la lista, luego al segundo, etc... y por regla omega, obtener la paradojicidad de toda la secuencia. Pero un ser finito como el hombre no puede aplicar la regla omega.
- Valerse del concepto de Satisfacción, que abarca fórmulas con variables libres, porque puede usarse no sólo para oraciones sino también para predicados. En este caso, la paradoja funciona, pero es innegablemente autorreferente. Llegaríamos a un punto fijo al intentar que funcione el argumento.
Beall: Hay dos formas de referirse a “Paradoja de Yablo”.
- Demostrativamente. Pero ese caso es imposible, porque a menos que tengamos un “ojo mental” (¿?) nunca veremos una secuencia infinita cómo esa.
- Descriptivamente: como dice Priest, eso equivale a una descripción que envuelva circularidad.
Respuestas y reformulaciones: NO HAY circularidad.
- Sorensen (1998): Priest supone que construir la secuencia de Yablo equivale a utilizar la fórmula “(Yn) Para todo k>n, Yk es no verdadera”. Si se tratara de una secuencia finita, no haría falta una descripción; pero dado que es una secuencia infinita, la fórmula es esencial. Esta fórmula, dice Priest, es autorreferente, porque (Yn) usa su ubicación en la lista para referir cuáles son las oraciones falsas, que serán las posteriores a (Yn). Pero... a. Dios puede especificar una secuencia infinita sin apelar a una fórmula recursiva; b. Puedo especificar una secuencia de Yablo de una manera demostrativa en vez de descriptiva (por ejemplo, elijo al azar un número y señalo la posición de ese número en la lista); c. Hay secuencias yabloescas que escapan a funciones finitas generadoras, y en ese caso, sólo con una inspección infinita podré verificar su paradojicidad.
Pero, en resumen (así lee Beall a Sorensen), aunque la forma de especificar la Paradoja de Yablo sea circular, no significa que la paradoja especificada lo sea.
(Nota: hasta acá llegó mi entendimiento)
- Bueno y Colyvan (2003): Priest obtiene un punto fijo con el argumento para demostrar la contradicción, pero no con la construcción de la lista. Pero el argumento para probar la contradicción no requiere un punto fijo; pues, para llegar a ella, podemos prescindir de la noción de Satisfacción, así como la utilización del esquema T (especialmente, del esquema T con variables libres).
Pareciera ser la clave que, probando la paradojicidad de la oración n (arbitrariamente escogida), ya podemos concluir que la Paradoja de Yablo es una paradoja. No hace falta, como quiere Priest, probar que la Paradoja de Yablo es “masivamente” paradójica; con probar que al menos una oración es paradójica, el argumento traspasa este movimiento a todas.
A Bueno y Colyvan , Ketland (2004) responde que prácticamente todo lo que dicen es incorrecto (no entendí los argumentos, pero supongo que sí las conclusiones):
- Aún cuando no utilice Satisfacción sino Verdad, tendré un punto fijo.
- La secuencia no es “supuesta” por Priest sin explicar de dónde surge (como dicen Bueno y colyvan); por el contrario, es un teorema de la lógica matemática (siempre, claro, que agreguemos el predicado T al lenguaje L de la aritmética) que la secuencia de Yablo existe.
- La derivación de paradojicidad que hacen Bueno y Colyvan es incorrecta. No prueban que es paradójica, sino que es omega-paradójica (lo cual recuerda a Hardy, a Priest...). Para probar formalmente su paradojicidad, debo valerme de un principio uniforme, como sostenía Priest.
3. Versión infinitaria de Bringsjord y van Heuveln (2004): Puede probarse la paradojicidad sin apelar al concepto de Satisfacción , y por lo tanto, sin pasar por la circularidad. Podemos lograrlo apelando a un sistema infinitario.
La función S, según Priest, es una función que aplicada a cualquier número, afirma que todas las afirmaciones obtenidas por aplicarse S misma a los números siguientes no es verdadera. Pero no es así realmente, mal que le pese a Priest. Esa función S no implica circularidad; ciertamente está a ambos lados (es decir, “s(n) = [fórmula que contiene s]”), pero eso no implica circularidad; especialmente, porque ya no se habla de satisfacción. Por otro lado, si bien la regla omega es necesaria para la prueba, no hay evidencia de que los humanos no podamos utilizarla.
- Yablo (2004): La prueba formal de la contradicción depende de los métodos que usemos; basta con admitir que ninguna de esas oraciones puede ser interpretada de manera consistente.
Me parece que, prescindiendo de la regla omega, la paradoja se sostiene sólo si es circular. Los argumentos que dio Priest son muy defendibles. No hay forma de construir la secuencia o de probar su paradojicidad formalmente de maneras que no involucren circularidad. Por otro lado, me veo escéptico y algo confundido por las discusiones acerca del “ojo mental”: verdaderamente no sé cómo uno podría referirse a la Paradoja de Yablo sin apelar, directa o indirectamente, a una fórmula que envuelva circularidad. Incluso, creo que si algún ser infinito existiera, o si nosotros fuéramos seres capaces de utilizar la regla-omega, no tendríamos una forma no circular de describir o referirnos a la Paradoja de Yablo. Supongo que algunos no acordarán con esta mirada.
Comentarios (12).
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Comentario: 1. En “Yablo’s Paradox and Kindred Infinite Liars” Sorensen distingue entre la Paradoja de Yablo y los medios para expresarla. El objetivo es aceptar que hay autorreferencia en el modo de formular la paradoja desde el punto de vista de un ser con recursos expresivos limitados, pero negarse a aceptar que tal cosa afecte a la paradoja misma. Toda discusión en torno a cómo fijar la referencia de la expresión singular Paradoja de Yablo (ya sea tratándola como un indexical o como una frase descriptiva) no afecta a la entidad a la cual esa expresión se refiere.
Diego se manifiesta escéptico acerca de “cómo uno podría referirse a la Paradoja de Yablo sin apelar, directa o indirectamente, a una fórmula que envuelva circularidad.” Al mismo tiempo, agrega que “si algún ser infinito existiera, o si nosotros fuéramos seres capaces de utilizar la regla-omega, no tendríamos una forma no circular de describir o referirnos a la Paradoja de Yablo”.
Claro que cómo uno de nosotros podría referirse o incluso cómo un ser con capacidades ilimitadas podría hacerlo es siempre una discusión que remite al plano expresivo. Y Sorensen podría conceder el punto. Sin embargo, Sorensen podría replicar que la cuestión es si somos capaces de aceptar una ontología (de proposiciones, quizás?) que trascienda las capacidades expresivas de todo sujeto. Algo así como un realimo extremo acerca de la entidad Paradoja de Yablo: un objeto que, estando más allá de lo que podemos decir de manera no circular, trasciende todo tipo de descripción lingüística. Por eso, la Paradoja de Yablo no estaría constituida por nuestros recursos expresivos, ni su existencia dependería de lo que nosotros seamos capaces de expresar por medio de nuestros lenguajes. Esto es, se podría agregar que aún cuando todos nosotros, junto con nuestros lenguajes, dejáramos de existir, la serie infinita paradójica seguiría estando, sin que nuestros problemas acerca de cómo hacer referencia a la misma, la vuelvan a inquietar.
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Comentario: 2. La paradoja de Yablo es una serie de oraciones, cada una de las cuáles afirma que cada oración que sigue a ella es falsa. La primera oración podría ser la siguiente:
(S1) para todo n igual o mayor a 2, ‘Sn’ es una oración falsa.
La segunda oración será
(S2) para todo n igual o mayor a 3, ‘Sn’ es una oración falsa.
Y así sucesivamente. Claro que la paradoja no tendrá ningún correlato del ‘Y así sucesivamente’, sino que será la lista infinita de oraciones de ese estilo. Ninguna de esas oraciones hace referencia a sí misma, y no hay otro tipo de circularidad involucrada en su conjunto. Para probar la paradojicidad contenida en esta serie infinita de oraciones, hay, según Priest, dos formas de hacerlo. La primera hace gracia de la idea de verdad, echa mano a la de satisfacción, e involucra circularidad. La segunda no involucra circularidad, pero sí apela a la regla omega, lo que torna a esta paradoja anómalo dentro de la colección de paradojas semánticas, pues apela a un principio matemático al que no apela la prueba de la paradojicidad (ni la formulación) del resto de las paradojas semánticas. Podamos o no nosotros, seres finitos, probar la susomentada paradojicidad de esta paradoja, o aún referirnos a ella sin apelar al modo circular propuesto por Priest para hablar acerca de ella, notemos que un ser con capacidades cognitivas infinitas podría:
(a) Entrar en contacto directo con la paradoja de Yablo, captando directamente, en un ‘insight’, la serie infinita de las oraciones que la constituyen.
(b) Hacer uso de la regla omega, al haber realizado un número infinito de pruebas de paradojicidad, una para cada oración de la serie.
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Comentario: 3.
Puede objetarse a Priest que " aún cuando todos nosotros, junto con nuestros lenguajes, dejáramos de existir, la serie infinita paradójica seguiría estando". Tengo la impresión de que eso no es cierto.
Intuitivamente, no creo que pueda haber una secuencia paradójica (o algo paradójico) independientemente de nuestros medios expresivos. Tengo la impresión de que la paradojicidad es algo relativo al sistema en la que uno aplica una expresión. En un sistema trivalente, la paradoja del mentiroso no es paradójica. Sí lo es la del Mentiroso reforzado. En un sistema donde no existe el conjunto U, la paradoja de Cantor no es paradójica.
Ahora bien. En algunos sistemas, la secuencia de Yablo no resulta paradójica (por ejemplo, según prueba Priest, en uno en donde (1) la regla omega no sea permitida y (2) tampoco se utilice un esquema T basado en Satisfacción). El problema es que para que la secuencia de Yablo sea paradójica, debe ser construida de manera en parte circular. Por eso, los críticos a Priest se concentran en general en probar que, en ciertos sistemas, la paradoja de Yablo puede ser construida y puede ser demostrada su paradojicidad sin apelar a circularidad. Bueno y Colyvan apuntan directamente a Priest, es decir, sostienen que aún sin utilizar la regla omega, ni tampoco utilizando un esquema T circular de Satisfacción, es posible demostrar la paradojicidad de la secuencia de Yablo. Ketland demuestra que Bueno y Colyvan se equivocan. La objeción más adecuada a Priest, creo yo, es la de Bringjord y Van Heuveln, que apuntan a permitir la regla omega pero no el esquema T circular para probar la paradojicidad de la secuencia. Si uno admite la regla omega, se salva. Pero pareciera que la regla omega es un tanto ilícita; eso habría que verlo.
De todas maneras, creo que lo que hace a un objeto paradójico es tanto el sistema como el objeto mismo. Por eso, muertos todos nosotros y el lenguaje podría, quizás (no estoy seguro), existir una secuencia como la de Yablo. Pero para que fuera paradójica, debe admitirse un esquema T circular o el uso de la molesta regla omega. Si, con Priest, desechamos la regla omega, no queda opción: la paradoja de Yablo envuelve circularidad.
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Comentario: 4. La regla omega no parece ser ni una verdad lógica ni un esquema todas cuyas instancias sean lógicamente válidas. No obstante, parece un principio de razonamiento altamente intuitivo (si algo es verdadero para este elemento, y para ese otro, y para aquél de más allá, y para…, entonces es verdadero para todos estos elementos). Si la paradojicidad de un conjunto de afirmaciones incluye el uso de la regla omega de un modo en algún sentido ‘esencial’, entonces podría argumentarse que esa no es una paradoja ‘puramente lógica’ o algo por el estilo. Sin embargo, para afirmar que el razonamiento es ilegítimo hay que hacer algo más: hay que, al menos, poner en duda la legitimidad de la utilización de la regla omega.
Por otra parte, puede concederse que la paradojicidad o la demostración de paradojicidad de una colección de oraciones no es independiente del sistema expresivo empleado. (Es decir, puede concederse que la paradojicidad reside de modo primario en las oraciones –entidades que suponen de modo ineludible algún ‘sistema expresivo’-, y solo de modo derivado en las proposiciones, expresables o no, expresadas o no por oraciones.) De todos modos, creo haber indicado en mi comentario anterior un modo de expresar ‘la paradoja de Yablo’ -o el modo en que la paradoja de Yablo se expresa- que no es circular, y que puede ser directamente captado por alguna entidad con capacidades cognitivas infinitas. Si esto fuera así, tendríamos una serie de oraciones cuyo carácter paradójico no es independiente de los mecanismos expresivos empleados, ni deja de ser ‘relativo al sistema en el que uno aplica la expresión’ (en palabras de Diego), pero que no supone circularidad y que puede ser captado directamente, sin mediar descripción alguna que la genere, por un eventual individuo con capacidades cognitivas infinitas.
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Comentario: 5. Una duda.
Más allá de la discusión respecto de los seres con capacidades infinitas -que me supera bastante- hay un punto que necesitaría que alguien me explicara. Aparentemente, tenemos una manera no circular de describir la paradoja de Yablo, y es mediante el lenguaje natural. La circularidad aparece al formalizarla, con lo cual parecería ser una peculiaridad de ciertos lenguajes, pero no de todos. De hecho, si nuestras formalizaciones de la paradoja son circulares pero la versión intuitiva no lo es, quizás estemos formalizando otra paradoja.
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Comentario: 6. Priest intenta demostrar que la misma exposición de Yablo de 1993, que parece intuitiva tiene errores. Hay una paradoja, efectivamente, pero la forma en que Yablo la demostró (que es la más coloquial posible, creo yo) está mal, porque hace uso de un esquema T incorrecto. Dice Paula que "aparentemente, tenemos una manera no circular de describir la paradoja de Yablo, y es mediante el lenguaje natural". Si seguimos a Priest o a Beall, eso es una mera apariencia. Lo que sucede con la descripción más intuitiva de la paradoja de Yablo (me refiero a la de 1993) es que el mismo Yablo hace uso de una expresión como "y así sucesivamente...". Es decir, tenemos una secuencia1 que dice que las secuencias siguientes son falsas, una secuencia2 que dice que las siguientes son falsas, y así sucesivamente. Eso les llama la atención a algunos, que observan que ese recurso tramposo de Yablo nos hace pensar que somos capaces de captar esa secuencia infinita sin fórmula recursiva alguna, cuando en verdad no somos capaces de eso. La Paradoja de Yablo empieza a ser intuitiva cuando uno entiende la secuencia a partir de una fórmula como “(Yn) Para todo k>n, Yk es no verdadera", fórmula que el mismo Sorensen, y más detalladamente Priest, admiten como circular.
Con respecto a lo que dice Federico, no concuerdo en que la regla omega sea "altamente intuitiva". Creo que es un procedimiento que no hacemos y que seguramente jamás haremos, porque no tenemos "capacidades cognitivas infinitas". Por otro lado, para seguir con la línea de los defensores de la regla omega, uno debe hacer la suposición de que exista un ser semejante al divino, y que éste entienda la secuencia como nosotros queremos que lo haga (es decir, en palabras de Federico, "sin mediar descripción alguna que la genere"). ¿No es este un costo demasiado alto e inseguro para hacer funcionar una paradoja que, haciendo uso de circularidad, funcionaría perfectamente?
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Comentario: 7. Acuerdo con Paula en que, generalmente, si algo parece poder ser expresado en el lenguaje natural, no necesitamos un modo formal complementario o suplementario para decir lo ya dicho (en el lenguaje natural). De modo análogo, mayormente es el caso que si parecemos comprender una idea por medio del lenguaje natural, no necesitamos apoyarnos en un bastón formal para de hecho comprenderla. De todas maneras, si no parece haber un modo formal no problemático de expresar lo que parece ser expresado en el lenguaje natural, eso constituye un fuerte indicio de que, como señala Diego, esa que supuestamente estaba expresado en el lenguaje natural “es una mera apariencia”, en el sentido de que una vez que pretendemos precisar (por ejemplo, por medio de algún aparato formal) lo presuntamente expresado, no logramos de hecho hacerlo.
Con respecto al último comentario de Diego, sostengo que así como no todo lo que es debe, por fuerza, poder ser pensado, entiendo que no todo lo que puede ser pensado por alguna entidad tiene que poder ser pensado por nosotros. Concluir lo primero a partir de lo segundo es, en ambos casos, dar un salto inferencial indebido.
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Comentario: 8. Tengo algunas objeciones, en particular contra lo que dice Diego.
1) La secuencia de Yablo puede expresarse en primer orden con predicado veritativo de manera no circular. Para que resulte paradójica tal y como está expresada (sin circularidad) hay que tener la regla de inferencia omega. Los sentimientos escépticos contra esta regla están por completo infundados ya que: i) es de carácter sintáctico y, por ende, la intuición y el ojo mental no juegan ningún papel (mucho menos eso de si somos o no seres finitos); ii) tiene modelos, por lo que sabemos que no es contradictoria (la aritmética que aprendemos en el colegio es un modelo). Es claro que no necesitamos tener capacidades infinitas para aplicar un principio de inferencia sintáctico; de hecho todos los matemáticos la usan constantemente. El modo de uso no es probar para cada elemento de un conjunto infinito numerable que vale una propiedad uno por uno sino que hay otras formas de hacerlo. Las más usuales en aritmética son: la inducción matemática (sin la regla omega no se podría decir que todos los números naturales tienen una propiedad), las demostraciones por el absurdo y las usuales, usando el modus ponens.
2) El carácter paradójico de una oración o de una pluraridad de oraciones es relativo a los principios que se acepten como válidos de antemano. La regla omega no es una verdad lógica sino una regla de inferencia de la lógica de segundo orgen.
3) Creo que los lenguajes formales fueron creados inicialmente para aclarar y explicitar los supuestos que usamos al hablar en el lenguaje natural. Si se cumplió el objetivo inicial, la formalización es más adecuada que la expresión en el lenguaje natural. Yo creo que es así y que las pruebas metateóricas de Ketland nos muestran que para que la secuencia sea paradójica tal y como la formula Yablo, es preciso suponer la regla omega. De otro modo (sin importar en qué lenguaje esté formulada), la secuencia no es contradictoria.
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Comentario: 9. Lavinia defiende la regla omega como principio de inferencia sintáctico. Dice que "es claro que no necesitamos tener capacidades infinitas para aplicar un principio de inferencia sintáctico". Pareciera, sin embargo, que cualquier modo de uso que no sea lo que suele describirse como regla omega ("probar para cada elemento de un conjunto infinito numerable que vale una propiedad uno por uno"), como por ejemplo la inducción matemática, puede funcionar perfecto para probar que la secuencia de Yablo es paradójica; pero necesariamente hace uso de circularidad. En el caso de la inducción matemática, porque necesita probar, llegado el momento, que si la propiedad se da para cualquier n, se dará también para n+1 (eso tengo entendido). Para probar eso, aparentemente, hace falta algún predicado circular a la Priest.
Pareciera que la regla omega es un principio de inferencia válido, que tiene modelos. Pero, al menos en el caso en discusión, pueden objetársele varias cosas. Para Priest, "ningún razonador finito aplica realmente la regla omega". Para utilizarla debemos haber empezado por probar que para todos los números naturales, uno por uno, se cumple cierta propiedad. Es evidente que no podemos probar nada para los números naturales de esa manera; tendríamos que tomarnos un tiempo infinito. Uno tendería aceptar el uso de la regla omega en el caso de Yablo porque sabemos que para cualquier n, puede probarse -Tsn; pero sabemos eso porque hemos hecho uso de un predicado circular. Tenemos, dice Priest "un método uniforme de construir tales pruebas". Es la "información finita" la que fundamenta la conclusión "Para todo x, A(x)".
Asimismo, dice Priest, no sólo el argumento sino la misma estructura de la situación hacen patente la circularidad. Tenemos una función s que afirma "todas las afirmaciones obtenidas aplicandose s a los números siguientes es falsa". La discusión sobre el ser con capacidades infinitas tiene cierta importancia, aunque parezca teológica. Sólo un ser tal, al parecer, podría concebir la secuencia de Yablo sin esa función circular s. Aunque esto también es discutible; para Lavinia, en efecto, "la secuencia de Yablo puede expresarse en primer orden con predicado veritativo de manera no circular".
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Comentario: 10. Tengo serias dudas acerca de mi afirmación: "la secuencia de Yablo puede expresarse en primer orden con predicado veritativo de manera no circular". No obstante, tengo algunas réplicas que hacer respecto del comentario anterior de Diego. En primer lugar, la regla omega es, desde mi punto de vista, una regla inferencial de la lógica de segundo orden, como dice Bays (en On Tarski on models). Para demostrar que la secuencia de Yablo lleva a contradicción haciendo uso de la circularidad no es necesario aplicar el principio de inducción matemática; la contradicción es mucho más clara.
El segundo lugar, tengo entendido que, formulada en primer orden, la regla omega no es un principio de inferencia válido. Sin embargo, sabemos que no es autocontradictorio porque los modelos standard de la aritmética constituyen una interpretación que hace verdaderas sus premisas y su conclusión (la regla es contingente en primer orden porque existe un caso en el que sus premisas son verdaderas y su conclusión no).
En fin, respecto de lo del ojo mental, aunque no me compete demasiado, creo que, si nosotros, "seres finitos", no podemos pensar la secuencia sino circularmente, mientras que un ser con capacidades infinitas la concibe como no circular, siendo superior este último, deberíamos aceptar que es circular. En vistas de lo anterior, creo que es preferible quedarse en un plano sintáctico a la hora de hablar de la regla omega.
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Comentario: 11. Cuando Ketland demostró que la lista de oraciones de Yablo tiene modelo no estándar, la discusión acerca de esa paradoja parecía haber terminado. Me propongo señalar tres cosas: (a) Que la demostración de Ketland tiene un presupuesto interpretativo fuerte y rechazable. (b) Que el rechazo a este presupuesto obtura su demostración. (c) Que puede hacerse una demostración no circular de la Paradoja de Yablo
Estos tres puntos están desarrollados de manera más detallada en el artículo "Sobre los modelos no estándar de la Paradoja de Yablo" que publiqué en mi espacio personal.
(a) Ketland demuestra que PAF tiene modelo no estándar. PAF es la unión entre la aritmética de Peano y cada una de las instancias de Fn<--->Vy>n -Fy, con n perteneciendo a ω. Pero ¿son éstas todas las instancias numéricas de esa expresión? Al restringirse a lo n perteneciendo a ω, Ketland interpreta la lista de Yablo de manera estándar: (S1) Para todo k>1, Sk no es verdadera (S2) Para todo k>2, Sk no es verdadera (S3) Para todo k>3, Sk no es verdadera ...
Sin embargo, uno podría
pensar una lista
no estándar de oraciones de Yablo:
(S1) Para todo k>1, Sk no es verdadera
(S2) Para todo k>2, Sk no es verdadera
(S3) Para todo k>3, Sk no es verdadera
... ... (Sω-2) Para todo k>ω-2, Sk no es verdadera
(Sω-1) Para todo k>ω-1, Sk no es verdadera
(Sω) Para todo k>ω, Sk no es verdadera
(Sω+1) Para todo k>ω+1, Sk no es verdadera
(Sω+2) Para todo k>ω+2, Sk no es verdadera ...
Queda
explicado cómo opera un presupuesto interpretativo en la demostración de
Ketland.
Es
interesante notar que en su formulación del Esquema Uniforme Homogeneo de
Yablo, del Principio Uniforme
Homogeneo de Yablo [Para todo n, Yn es verdadero si y sólo si, para todo m>n, Ym no es
verdadero] y del Principio Uniforme de Punto-Fijo de
Yablo, Ketland no restringe el alcance de los cuantificadores
universales a números estándar. Sin embargo, a la hora de señalar sus
instancias numéricas, sólo lo hace con números estándar. (b) La estrategia de Ketland consiste en interpretar el predicado F (de PAF) con el conjunto X={b}, siendo b un elemento no estándar. Como b
es un elemento de la interpretación de F, puede inferir (M, X) |= EyF(y); y como b
no es estándar y es el
único elemento de la interpretación de F, puede inferir también (M, X) |= ¬F(n) para
todo n perteneciente a ω. Ésta restricción del universal a
elementos estándar se arrastrará a lo largo de toda la demostración.
Lo que ahora, luego de la consideración antes señalada,
se quiere probar es que existe un modelo N para PAG = PA U Fn<--->Vy>n -Fy, con cualquier n. Aquí n no está
restringido, a diferencia de PAF. Si se sigue la estrategia de
Ketland y se postula un elemento no estándar a, único elemento del
conjunto Y={a}, que es la interpretación de G; se puede inferir (N, Y) |= EyG(y), pero no podremos inferir nada de
la forma (N, Y) |= ¬G(n) para todo n. Así
queda bloqueada la posibilidad de dar un modelo no estándar.
(c) En este punto simplemente quiero reivindicar la demostración de la Paradoja de Yablo
realizada por Otavio Bueno y Mark Colyvan (2003), señalando que las objeciones
de Ketland estaban fundadas en la demostración recién objetada.
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Comentario: 12. Estoy totalmente de acuerdo con lo que decís, aunque quizás (esa sería su revindicación) Ketland sabe algo sobre modelos no estandar que nosotros no sabemos (desconfìo de haber pasado tan rápidamente de admirar a Ketland a considerarlo fuertemente rechazable). Intuitivamente, mueve el tablero al proponer una lista bastante distinta de la original de 1993. De hecho, la lista que propone Ketland en un modelo no estándar tiene algo así como un último elemento (ese objeto no estándar), y ¡eso es contrario al espíritu de la paradoja original!
A pesar de eso, el texto de Ketland no deja de ser excelente por haber señalado
1. que el principio de Punto Fijo Uniforme es contradictorio de por sí.
2.que el principio de Punto Fijo Local aplicado a números naturales es consistente si agregamos un número no estándar al cual ese principio no se le aplique.
y seguramente
3. que la paradoja es circular en el sentido de Priest.
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