En el libro de Williamson Knowledge and its limits hay tres cuestiones que me parece importante discutir:
I) ¿Hay verdades incognoscibles?
II) ¿Responde realmente W. al escéptico?
III) ¿Es el conocimiento un estado mental factivo?
Sugeriré una misma respuesta a estas tres preguntas: no.
I- ¿Hay proposiciones verdaderas incognoscibles?
Cuando el conocimiento requiere de un margen de error, podemos distinguir tres estados:
i) p es conocido (esto es, p es verdadero y sabemos que lo es)
ii) p es verdadero pero p es desconocido (cuando se da este caso, uno no puede saberlo)
iii) p es falso.
La idea de W. es que, cuando se da ii), uno no puede saber que está en él. Su argumento es este:
a) si uno supiera el caso ii), sabría que p es verdadero y que p es desconocido.
b) Pero saber que p es verdadero y que p es desconocido supondría saber que p es verdadero.
c) Luego p no es desconocido.
d) Por tanto, no es verdad que p es verdadero y p es desconocido.
e) Luego, no es conocido que p es verdadero y que p es desconocido.
f) Por tanto, es imposible saber que p es verdadero y que p es desconocido.
g) Conclusión final: cuando p está en ii), esa es una verdad incognoscible.
Tesis: no puede darse el caso de ii). No es que puede darse el caso, y cuando se da, nosotros no lo podemos conocer. Lo que sostengo es que es imposible que se dé ii) porque involucra una contradicción.
Supuesto de los dos argumentos siguientes: no hay conocimiento sin sujeto cognoscente, no hay aserciones sin un hablante que las realice, no hay proposiciones sin un sujeto que se relacione con ellas o, más en general, no hay signos sin usuarios de signos.
Argumento 1:
a) Supongamos que afirmo que yo sé que p es verdadero y que p es desconocido.
b) Si sé que p es verdadero, entonces sé que p.
c) Si sé que p, entonces no es cierto que p es desconocido, pues al menos yo sé que p.
d) Por tanto, analizando la conjunción original, tenemos que he afirmado que sé que p y que no sé que p.
e) Conclusión: cuando introducimos al sujeto cognoscente en ii), la conjunción se torna contradictoria y, por tanto, no puede representar ningún estado posible, ni conocido ni desconocido (a menos que se afirme que se pueden conocer en cierto sentido las contradicciones qua contradicciones).
f) Conclusión final: no hay verdades incognoscibles.
¿Dónde está el error de W? El error está en haber omitido el sujeto de la enunciación en ii). Si yo afirmo que p es verdadero, no puedo afirmar también, sin incurrir en contradicción, que p es desconocido. Ciertamente es imposible saber que p es verdadera y que p es desconocida (lo que se afirma en f) del argumento de W), pero la razón de esto es que la conjunción supone una contradicción cuando introducimos al sujeto cognoscente. Debido a esto, la conclusión final no puede ser que hay verdades incognoscibles, sino todo lo contrario: hay verdades no conocidas, pero no hay verdades incognoscibles. Hay verdades desconocidas en este sentido: o bien p es verdadera o bien “No p” es verdadera, pero yo no sé cuál de ellas es verdadera. La conjunción que debería estar en lo que W. llama “cinturón protector” es esta: sé que p es verdadera o que “No p” es verdadera pero yo (o la comunidad en cuestión) no sé si p es verdadera o “No p” es verdadera.
Argumento 2: Supongamos que W. tiene razón: hay verdades incognoscibles (las que están en el cinturón protector). Se supone que, para W., los portadores de verdad son las proposiciones. Dejemos a un lado las dudas de Quine acerca de las proposiciones y retornemos a un estado de inocencia pre-quineano. Lo que está sosteniendo W. es que hay proposiciones verdaderas que resultan imposibles de conocer. Pregunta: ¿proposiciones verdaderas para quién? ¿Quién es el sujeto cognoscente que puede afirmar que hay proposiciones incognoscibles? Analicemos la idea misma de proposición verdadera incognoscible. Mi tesis es que dicha idea es autocontradictoria. Si una proposición es incognoscible, entonces no podemos saber siquiera que existe. Si sabemos que existe, entonces no es cierto que es incognoscibles (al menos sabemos que existe). Nuevamente, en cuanto introducimos el sujeto de conocimiento, desaparece la ilusión de las verdades incognoscibles.
II- ¿Responde realmente W. al escéptico?
Argumento escéptico.
i) El escéptico argumenta que alguien que posea creencias verdaderas podría estar en el mismo estado mental que si tuviera creencias falsas. En Descartes, por ejemplo, uno podría tener todas las creencias que tiene y, sin embargo, el mundo podría no existir o yo podría estar dormido cuando pienso que percibo el mundo.
ii) Examinando mis propios estados mentales no puedo discernir entre vigilia y sueño, entre creencias verdaderas y falsas.
iii) Pero, si estoy durmiendo, no puedo tener conocimiento, pues aun cuando las creencias fueran verdaderas, yo no estaría en las condiciones epistémicas adecuadas para ello. Por ejemplo, si en sueños digo “Llueve”, entonces, aunque en ese momento esté lloviendo, no sé que llueve porque no he percibido la lluvia (pues estoy dormido).
iv) Por tanto, si examinando mis estados mentales no puedo distinguir entre sueño y vigilia, entonces no puedo saber si poseo creencias verdaderas o falsas.
Supuestos del escéptico: a) la verdad de las creencias puede variar independientemente de esas creencias y de otros estados mentales [se supone que las creencias conservan su identidad independientemente de su valor de verdad (Davidson)]. b) si el estado mental de uno es el mismo en dos situaciones, luego el conocimiento es el mismo. Por tanto, una diferencia en el conocimiento requeriría una diferencia en el estado mental que el sujeto podría detectar (p. 26).
Argumento de W.
W. acepta b), pero esa diferencia no precisa ser detectable por el sujeto en cuestión. El sujeto puede no poder distinguir entre sueño y vigilia y, por ende, puede no poder distinguir entre creencias verdaderas y falsas, pero esto no demuestra que el sujeto carece de conocimiento. El escéptico sólo muestra que: 1) cuando la creencia es falsa, no podemos distinguirla de la verdad apelando a los estados mentales. Si estamos soñando, no podemos distinguir el sueño de la vigilia. Pero no ha mostrado 2) que uno no puede estar en estados mentales diferentes sin ser capaz de discriminarlos. No ha mostrado que puedo estar despierto sin saber que estoy despierto. Puesto que a veces uno no está en posición de saber en qué estado mental está, uno puede estar en estados mentales diferentes aunque no pueda discriminarlos. Así, uno puede saber algo y tener un estado diferente al estado de ignorancia aunque no pueda trazar una distinción entre conocimiento e ignorancia.
Objeciones.
1) ¿Qué significa que puedo saber algo aunque no sepa que lo sé?
En la perspectiva externista, parece que significa: se formó una creencia verdadera en mi mente causada por la realidad, en condiciones confiables (esto es compatible con el hecho de que a) yo no tenga razones que justifican mi creencia y que b) no sepa cómo es que apareció la creencia en mi cabeza).
A) La justificación me permite hacer conciente lo que sé y por qué lo sé. Puesto que en el externismo la justificación tradicional es irrelevante, sólo cuenta el hecho bruto de que aparezca la creencia correcta en la cabeza. En ese caso, el modelo de conocimiento del externismo es el de la hipnosis: uno tiene creencias que considera verdaderas sin saber por qué. Simplemente las tiene allí. Esto abre las puertas a la mística. Si todas las creencias preceptuales se explican de este modo, entonces somos autómatas que creemos muchas cosas sin saber por qué las creemos (Cfr caso de fanático).
B) El caso de que uno puede saber sin saber que sabe no puede generalizarse, porque en ese caso, sería imposible la interacción social y la identidad personal. Para responder la pregunta: ¿qué sabe Ud de x? tengo que saber qué se de x. ¿Puedo preservar mi identidad personal si no sé que sé algunas cosas? Si no sé que sé algunas cosas acerca de mi biografía personal, entonces no puedo construir mi identidad. La identidad requiere autoconciencia, y la autoconciencia requiere saber que se sabe.
C) Se elimina el carácter inferencial e interpretativo de la percepción.
2) En contra del escéptico, W. aduce que puedo saber que p aunque no sepa que sé que p; y esta posibilidad no ha sido descartada por el escéptico porque éste supone el principio K-K (y el principio K-K es falso). Pero, ¿quién es el que sabe que yo, sin saber que sé, sé que p? Para saber que yo sé que p, una tercera persona tendría que saber que yo no estoy soñando, pues si sueño, no puedo saber que p. El argumento escéptico afecta a todo sujeto cognoscente. Si, desde una tercera persona, puede decirse que yo sé que p aunque no sepa que sé que p, entonces surge la pregunta escéptica para con esta tercera persona: ¿sabe esa persona que yo sé que p? Si lo sabe, ¿sabe que sabe que sé que p? ¿Cómo sabe que ella misma no está soñando? Se puede repetir el procedimiento al infinito: A sabe que B sabe que C sabe que p, pero ninguna de estas personas sabe que sabe. Pero el argumento escéptico, para ser respondido, parece que exige un sujeto que sepa que sabe. En alguna instancia tiene que haber alguien que sepa lo que sabe y pueda decir: sé que p (lo cual involucra saber que se sabe). Si yo no sé que sé que p, entonces no puedo decir que sé que p. Y el escéptico pide exactamente eso.
3) El argumento escéptico y el de W. suponen una premisa falsa: suponen que puede haber dos escenarios, con todas las creencias iguales en ambos, y que podría suceder que uno no esté en posición de saber en qué escenario está (si está despierto o soñando). El escéptico argumenta que, si no puedo distinguir los dos escenarios, entonces no sé nada. W. sostiene que, aun cuando no pueda distinguir entre uno y otro escenario, eso no importa, pues puedo saber aunque no lo sepa. Este supuesto es falso porque, si es cierto el escenario escéptico (si estoy soñando), no puedo saber nada, no puede haber escenario alguno. Si estoy soñando, no puedo siquiera plantearme la posibilidad de que estoy soñando. Como dice Wittgenstein: si digo en sueños “estoy soñando”, no por eso sé que estoy soñando. No puedo saber que me parece estar viendo esto o aquello. El escenario escéptico es imposible. El escéptico y W. suponen que podría dar una descripción de mis creencias, aunque no supiera si son verdaderas o no. Para el escéptico esto es relevante, para W. no.
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