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El caso de McGee contra el modus ponens
Ingresado el 30.V.2010 en la categoría: General > Lógica por Federico Pailos.

El siguiente es el presunto contrejemplo que McGee presenta al modus ponens:

 

1-Si un republicano gana las elecciones, entonces si no gana Reagan, gana Anderson. (Premisa 1)

2-Un republicano gana las elecciones (Premisa 2)

3-Si Reagan no gana las elecciones, entonces Anderson las gana. (Conclusión)

 

Este ejemplo tiene algunos presupuestos, o más bien información no recogida en ninguna de las tres proposiciones que lo componen. La probabilidad de que Reagan ganara las elecciones de 1985, en los meses anteriores a su realización, era muy alta, tanto o más que la de Carter –demócrata. Digamos que eran de un 49% y de un 47%. Anderson, también candidato republicano, tenía bajísimas probabilidades de ganar. Algo así como un 4%. En este contexto, parece verdadero que si Reagan no gana las elecciones, entonces Carter –y no Anderson- lo hará. Si esto es así, entonces la conclusión es falsa. Por otra parte, la premisa 1 parece difícilmente disputable, dado que no hay más candidatos republicanos que Reagan y Anderson. Finalmente, la premisa 2 resulta verdadera, porque de hecho ganó un republicano. Estamos frente a un caso de premisas verdaderas y conclusión falsa. Ninguno de los múltiples modos de formalizarlo, por tanto, corresponderá a una forma válida de inferencia. Por otra parte, la primera premisa parece ser una implicación (de algún tipo), y la segunda, el antecedente de esa implicación. La conclusión, por su parte, parece el consecuente del condicional. Es decir, parece que estamos frente a un caso de modus ponens. El modus ponens, por tanto, tiene un contraejemplo, en virtud de lo cuál no es válido.

Parte de lo chocante de esta conclusión puede disiparse una vez que se aclara que no se está diciendo que la regla de inferencia que utiliza la lógica clásica llamada, no casualmente, “modus ponens”, tiene un contraejemplo y no es válida. Cuando el condicional es material (i.e., clásico), la regla de inferencia es válida, porque no hay ninguna instancia de ella en la que las premisas sean verdaderas y la conclusión falsa. (Acaso podría pensarse en el modus ponens como en un esquema de reglas de inferencia, con un condicional sin significado definido en la premisa mayor, que, al adquirir significado definido, da lugar al modus ponens clásico, al modus ponens indicativo, al modus ponens contrafáctico, etcétera.)

En este punto, hay varias opciones. MacFarlane afirma que el contraejemplo de McGee muestra que el condicional indicativo usado no puede formalizarse como un condicional material, porque el modus ponens indicativo (llamémoslo así) tiene contraejemplos y no es válido, pero nada de esto puede decirse del modus ponens clásico. Y como la única diferencia relevante entre ambos es, a lo sumo, el tipo de condicional empleado, parece razonable concluir que son diferentes. No obstante, MacFarlane afirma que las eventuales consecuencias antiintuitivas de esta posición son limitadas. El modus ponens indicativo no tiene contraejemplos si el razonamiento es categórico (creo que este era el término empleado). En particular, si sabemos que las premisas son verdaderas, tenemos garantía de que la conclusión lo será. Pero no ocurre lo mismo si con los razonamientos hipotéticos. El caso de McGee actúa como contraejemplo en este tipo de situaciones. (Si se quiere, puede decirse que el modus ponens indicativo en contextos hipotéticos, no es válido. Aunque esto implicaría hablar de la validez como relativa a contextos, y podría no ser deseable.) La solución de MacFarlane tiene, como parte de un modo relativista de interpretar el funcionamiento de los condicionales indicativos, la virtud de proveer una salida sencilla para el pluralista que pretenda escapar al argumento de Priest contra el pluralismo de Beall y Restall. Retomaré este asunto más abajo.

La respuesta de quienes rechazan que el caso de McGee constituya un ejemplo al modus ponens parece, principalmente, apelar a la idea de cambio de contexto, i.e., la información suplementaria a lo dicho por las oraciones que componen el argumento para que cada una de esas oraciones adquiera un valor de verdad determinado. En particular, la premisa 2 será verdadera en un contexto distinto a aquél con respecto al cuál es falsa la conclusión. (Si las frases empleadas para parafrasear a los críticos con una relativización de la verdad oracional a contextos, entonces acaso convenga emplear otra paráfrasis.)  Lavinia Picollo y Diego Tajer defendieron la idea de que esos contextos son temporales, y que no son constantes a lo largo del argumento. Si evaluamos todas las oraciones con respecto a un contexto temporal dado cualquiera, entonces no será el caso, con respecto a ninguno de ellos, que todas las premisas sean verdaderas, y la conclusión falsa. Si ese momento es posterior a las elecciones, entonces, como ambas premisas –y en particular, la 2- son verdaderas, no es razonable sostener que la conclusión es falsa. Podría haber parecido falsa antes de las elecciones, pero no después. Por el contrario, si evaluamos esas mismas oraciones antes de la realización de las elecciones, la premisa 2 carece de valor de verdad, y no se da que cada premisa sea verdadera y la conclusión falsa. Sin embargo, el defensor del presunto contraejemplo podría afirmar que ninguna de estas oraciones –y puntualmente la premisa 2- incluye un modificador temporal, y que, no obstante, todas ellas son oraciones declarativas del español con pleno derecho, y, en principio, con un valor de verdad definido. Es cierto que si fueran oraciones que incluyeran ese tipo de modificadores, y fueran pronunciadas (o evaluadas) antes de la realización de las elecciones, y no adhiriéramos a una posición determinista con respecto al futuro (o si creyéramos en futuros contingentes, lo que se parece bastante a lo anterior), entonces lo más razonable es afirmar que 2 no tiene valor de verdad (por caso, porque no hay un hecho o una colección de hechos que la hagan verdadera o falsa, si nos gusta hablar de hacedores de verdad). Pero, como quedó dicho, acaso podría defenderse que 2 no incluye operadores o modificadores temporales.

Un último asunto en relación al pluralismo. Priest presentó un argumento bien conocido contra el pluralismo de Beall y Restall, que sostiene que hay al menos dos lógicas correctas, que varían, entre otras cosas, en los conjuntos de casos considerados. Esas dos lógicas pueden ser L1 y L2, y sus conjuntos de casos, K1 y K2. Pensemos ahora en una inferencia dada, α | β (lean ‘|’ como el símbolo de consecuencia semántica), donde α es un conjunto de oraciones, y β una oración. ¿Es α | β? Bueno, un pluralista del estilo de B&R podrá decir que es válida1 y no válida2, si en todo caso que pertenezca a K1 en el que lo dicho por las oraciones de α ocurre, lo dicho por β ocurre, mientras que hay al menos un caso que pertenece a K2 en el que lo dicho por las oraciones de α ocurre, pero lo dicho por β no ocurre. Ahora bien, β verdadera. B&R no son relativistas, así que no les está habilitada la respuesta: β es verdadera 1, pero no verdadera 2. Pero como L1 preserva la verdad, y cada oración de α es verdadera, entonces β. L1 parece, al menos, ser más útil que L2 (nos sirve para descubrir más verdades que L2), así que no podemos decir que L2 sea tan buena como L1. Esto parece ir en detrimento de la causa pluralista. No obstante, como queda dicho, la salida relativista puede bloquear estas consecuencias con solo relativizar la verdad a conjuntos de casos.

Pero, ¿y si α | β fuera el modus ponens? ¿Podría el relativista decir que el modus ponens es válido con respecto a algunas lógicas, e inválido con respecto a otras? Con el recurso extra de la verdad relativa a conjuntos de casos, no veo por qué no. La respuesta, entonces, tiene forma de pregunta: ¿de qué modus ponens me hablás?

 

 

Comentarios (4).
Comentario: 1.

Este comentario  fuer realizado antes de leer  la publicación de Federico Pailos, notarán alguna repeticiones innecesarias. Pero resumo, la idea es mostrar que sí como dice MacGee debemos rechazar el Modus pones, deberíamos hacer lo mismo con A implica A.

La historia dice algo así. Reagan, Anderson – ambos Republicanos – y Carter –miembro del partido Demócrata – competían por la presidencia de los Estados Unidos en la elección de 1980. Según las encuestas la intención de voto era la siguiente:

 

 

Reagan            48%

Carter              44%

Anderson          8%

 

Con este escenario en mente, MacGee nos invita a evaluar el siguiente argumento:

 

  1. Sí un republicano gana la elección, entonces si no es Reagan, es Anderson.

  2. Un republicano ganará la elección.

———————————————————

  1. Si no gana Reagan, ganará Anderson.

 

Según el autor 1 y 2 son verdaderos, y por modus ponens, 3 debería poseer el mismo valor de verdad. Sin embargo, de la derrota de Reagan no se sigue la victoria de Anderson (de hecho los más probable es que gane Carter). Por tanto, mediante el modus pones obtenemos un razonamiento inválido.

 

Una salida al problema sería negar que (2) pueda ser verdadera. Veamos. En el momento previo a las elecciones no sabemos quién ganará,  por tanto 2 queda indeterminada. Razonablemente nos pueden objetar que la premisa en cuestión puede ser supuesta.  Pero un escenario en que 2 es cierta, es un contexto donde el cuadro debería presentarse de la siguiente manera:

 

Reagan+Anderson= 100% y Carter 0%.

 

Nótese que la misma justificación que hace que 2 sea verdadera debe ser incluida en la representación de la situación original. Por ejemplo, uno podría haber adquirido mágicamente el don de ver el futuro. Sí  este es el caso[1], entonces dicha información debe utilizarse para evaluar la premisa 2 y la 3, y no exclusivamente para la segunda premisa.  Es decir, el contraejemplo, sólo existe porque empleamos un modelo para evaluar las premisas y uno diferente para evaluar la conclusión. Una vez que armonizamos la situación la tensión desaparece. Sino entendí mal,  una salida de este estilo proponen MacFarlane y Kolodny[3]. Pero, no creo que el problema sea estrictamente del condicional. Analicemos la siguiente inferencia:

 

2’   Un republicano ganará la elección.

———————————————————

3’   Un republicano ganará la elección.

 

De acuerdo con el caso presentado por MacGee, 2’ debe ser verdadera, pues caso contrario en el argumento original no podemos inferir (3) de (1) y (2), y obtener un razonamiento inválido. Ahora observemos 3’ y comparemos  su veracidad con la intención de voto. De acuerdo al cuadro original, es falso que un republicano ganara la elección, pues también podría ganar un demócrata. Es obvio  que la inferencia es válida. Como dijimos previamente el error consiste en la atribución dispar en los valores veritativos. Para enfocarlo desde otro punto de vista, parece que MacGee olvido  que cuando decimos: “un razonamiento es válido si para todo modelo en que las premisas son verdaderas la conclusión también lo es”, estamos hablando siempre del mismo modelo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] En rigor, las encuestas no varía por la información adicional, y los números serían los mimos. Pero, debido a la nueva información se ha modificado lo que los cuadros implican, pues deber recordarse que la intención de voto es distinto del voto. La premisa 2 nos informa sobre el resultado – aunque no de manera precisa-   de las elecciones y por tanto debemos combinar dicha información con la presentada en el cuadro para valuar las distintas proposiciones.

 

[3] Kolodny, J. and MacFarlane, J. (2010). Ifs and Oughts. Forthcoming


por Pablo Di Paolo @ 30.V.2010.
Comentario: 2. En algún sentido el contraejemplo al Modus Ponens resulta convincente: es cierto que si ganaba un republicano, si no ganaba Regan ganaba Anderson; es cierto que ganó un republicano; pero no es cierto que si no ganaba Regan ganaba Anderson. En algún sentido ajeno al análisis lógico veritativo-funcional, un sentido en el cual no entendemos el último condicional materialmente sino entre epistémica y probabilísticamente. Este modo de entender el condicional de la conclusión es lo que nos va a permiter dar cuenta de los supuestos contraejemplos a leyes lógicas clásicas, como el de MacGee y el de Pablo, y descartarlos como tales.

Sigo creyendo que el ejemplo de MacGee no es un contraejemplo al Modus Ponens porque considero que el Modus Ponens no es la verdadera forma lógica del ejemplo dado por él. Pero cambié de opinión con respecto a esta otra cosa: la razón por la cual el Modus Ponens no es la verdadera forma lógica del razonamiento no es que haya contextos temporales ocultados, sino que mientras las dos premisas se enuncian en un sentido fáctico, la conclusión tiene un sentido entre epistémico y probabilístico.

1) ¿Por qué no es una cuestión de contextos temporales? Porque aún formulando todos los enunciados del razonamiento en pasado, el efecto de supuesta invalidez prevalece:

1- Si ganaba un republicano, entonces si no ganaba  Regan ganaba Anderson.
2- Ganó un republicano.
---------------------------------------------------------------
3- Si no ganaba Regan ganaba Anderson.

(Una objeción posible podría basarse en la diferencia de matices temporales: si bien todos los enunciados están en pasado, 1 y 3 están en perfecto mientras que 2 está en imperfecto. Sin embargo, asumo que el problema temporal podría prevalecer si 1 y 2 coincideran y 3 difiriese, lo cual no es el caso.)

2)Desde mi punto de vista, 1 y 2 son enunciados fácticos, en los cuáles sólo importan las condiciones de verdad y no los matices de sentido u otras cuestiones semejantes; mientras que 3 se presenta como falsa aún a la luz de 1 y 2 porque en su evaluación no intervienen únicamente condiciones de verdad. Puede parecer que justamente lo que estoy diciendo es que el concidional indicativo en 3 no es el condicional material, lo cual ya ha sido señalado tanto por MacGee como por MacFarlane y Federico; no obstante, entiendo que las razones por las cuales 3 no se comporta como el condicional material no son ni que es un condicional indicativo ni que está en un contexto hipotético sino que es un condicional puede parafrasearse del siguiente modo:

4- Si no ganaba Regan, lo esperable (epistémico) de acuerdo con la teoría de la probabilidad y las encuestas (probabilístico) era que ganara Anderson.

Por supuesto, 4 es falsa. 3 es, en mi opinión, un modo implícito de expresar 4, que da la impresión de ser un condicional fáctico; pero no lo es. Claramente, el razonamiento que tiene a 1 y 2 por premisas y a 4 por conclusión es inválido, pero su forma lógica no es la del Modus Ponens.

Lo mismo puede utilizarse para dar cuenta del ejemplo propuesto por Pablo (efectuando los cambios temporales necesarios):

a- Ganó un republicano la elección.
---------------------------------------------
b- Un republicano ganaba la elección.

Si parafraseamos b como:

c- Era esperable, basándonos en la teoría de la probabilidad y en las encuestas, que un republicano ganara la elección.

c resulta claramente falsa pero el argumento no tiene la forma lógica de la reflexividad.
Luego, yo diría que el modelo de evaluación de premisas y conclusión en ambos ejemplos es el mismo, pero la forma lógica de aquellos no es la de inferencias clásicamente válidas.


La solución de MacFarlane mediante contextos hipotéticos y mundos epistémicamente posibles no da cuenta del ejemplo propuesto por Pablo, pues de la lógica clásica sólo invalida algunas instancias del Modus Ponens  y de otras reglas que derivan de él. Luego, si el ejemplo de Pablo corre (nuevamente, una objeción posible sería la de las diferencias ente los pasados utilizados en la premisa y la conclusión, que aquí se vuelven más relevantes por diferenciar premisas por un lado y conclusión por el otro), la solución de MacFarlane no es suficiente o enteramente satisfactoria.


Por último, si hubiese una lógica que diese cuenta de los dos supuestos contraejemplos a inferencias clásicas, Beall y Restall no las tomarían por correctas pues, a la luz del ejemplo de Pablo, no serían lógicas reflexivas.

por Lavinia Picollo @ 3.VI.2010.
Comentario: 3.

A mi entender para que la solución de Lavinia sea factible, la interpretación ofrecida de 3) debería ser la única interpretación posible. De hecho,  creo que es errónea pero alcanza con que sea ambigua para acorralar de nuevo al modus ponnes.  Fácilmente probamos la ambigüedad: el ejemplo de Lavinia es una nueva forma de leer la conclusión, por tanto no es compartida por todos y  difícilmente puede afirmarse categóricamente como “la interpretación”, ergo: hay más de una lectura posible. (Nótese que cuando hablamos de implicaturas conversacionales, como la realizada por Lavinia, la intuición de los usuarios del lenguaje sobre lo que quisieron o quieren expresar, es evidencia fundamental) 

 Si esto es cierto entonces todavía no queda la lectura original, según la cual dijimos exactamente lo que queríamos decir.  Desde mi punto de vista, el caso de Lavinia podría explicar la siguiente situación:

Carter  5%

Anderson 45%

Reagan 50%

 

a)Si gana un Republicano, si no gana Anderson entonces ganará Reagan.

b)Un Republicano ganará las elecciones

c)Si no gana Anderson, ganará Reagan.

 

En contextos como el mencionado ut supra, parece razonable  pensar que dado el alto grado de certeza de C, nos olvidemos de mencionar  la forma probabilística. Pero, no veo como podemos extenderlo a todos los casos.  Más importante aún parece difícil ver la interpretación alternativa pueda resolver el siguiente ejemplo tomado de MacFarlane (2010):

 

(37) The streets might not be wet.

(38) If it’s raining, the streets must be wet.

 (39) Suppose (for reductio) that it’s raining.

(40) Then the streets must be wet. (modus ponens, 38, 39)

(41) But it’s not the case that the streets must be wet. (from 37)

(42) So, by reductio, it’s not raining.

 

(37 y 38 son los premisas)

 

MacFarlane en cambio tiene respuesta y mi interpretación -parasitaria de la John- también.


por Pablo Di Paolo @ 3.VI.2010.
Comentario: 4. Es verdad que la oración 4 de Lavinia ("Si no ganaba Regan, lo esperable (epistémico) de acuerdo con la teoría de la probabilidad y las encuestas (probabilístico) era que ganara Anderson") no es fáctica en el mismo sentido en que una oración del estilo "Si no pasa A, entonces pasa B" lo es. Pero una oración como "Si  no gana Reagan, ganará Anderson" se parece mucho más a esta que a aquella. ¿Por qué, contra las apariencias, no habría de ser fáctica? ¿Qué peculiaridades tiene? Acaso se pueda alegar que no es fáctica porque habla acerca del futuro. Pero una oración como "Si mañana no llueve, la cosecha se perderá" parece tener la forma "Si no pasa A, entonces pasa B", ser 'acerca del futuro', y ser fáctica (en un sentido intuitivo). 
por Federico Pailos @ 7.VI.2010.
     
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