De acuerdo con Read (2007) el pluralismo de Beall y Restall tiene varios inconvenientes, que he agrupado del siguiente modo:
1) Problemas que provienen de afirmar que hay más de una lógica correcta (por ejemplo, la lógica clásica y la lógica relevante):
a) Priest Challenge: sean L1 y L2 dos de ellas tales que L1 declara válido a R y L2 no, donde R es el siguiente razonamiento:
A1 A2 ... An ---------------- B
Supongamos además que sabemos que A1,...,An son verdaderas. Luego, como L1 es correcta y declara a R válido, B ha de serlo. No existe la posibilidad de decir que B es verdadera-de-acuerdo-con-L1 pues Beall y Restall rechazan explícitamente un relativismo acerca de la verdad. En consecuencia, parece que en este tipo de casos la lógica que valide más inferencias será la que termine siendo utilizada. El pluralismo parece entonces perderse en un conjunto de declaraciones, carece de incidencia empírica.
b) Si acaso se aceptan dos lógicas L3 y L4 como correctas, tales que de acuerdo con L3 {A1,...,An} implica lógicamente B y de acuerdo con L4 {A1,...,An} implica lógicamente noB, dado que nuevamente Beall y Restall no son relativistas acerca de la verdad, se ven obligados a tomar una contradicción, B y no B, como verdadera, ya que GTT (o en la jerga de Read, (V)) está expresada en términos de preservación de verdad. De todos modos no queda claro que Beall y Restall acepten como lógicas correctas dos teorías que cumplan con las condiciones pedidas acá.
2) La semántica de cada una de las diferentes lógicas "correctas" que Beall y Restall presentan en su libro es clásica. Esto conlleva dos dificultades:
a) Un lógico que desee emplear alguna de las lógicas no clásicas se tornaría un esquizofrénico.
b)Más grave, procediendo de tal modo se pone en una posición absurda al lógico paraconsistente no dialeteísta (relevantista), pues tiene que aceptar la existencia de situaciones en las cuales "A y noA" es verdadero y B falso, tiene que creer que hay situiaciones imposibles.
La solución que propone Read a este último grupo de dificultades es reemplazar (V) por una cláusula que no sólo exiga preservación de condiciones de verdad para poder hablar de consecuencia lógica.
Desde mi punto de vista, estos argumentos no constituyen la perdición de los pluralistas lógicos. Al menos no de todos ellos.
1) Un pluralista podría tomar dos caminos para evitar la conclusión de este argumento: o bien ser un relativista acerca de la verdad; o bien no declarar "correctas" a varias teorías llamadas lógicas. Este segundo camino es ideal si uno considera (como yo) que la lógica es una disciplina en parte empírica cuyo objetivo es dar cuenta de la validez de los razonamientos que intuitivamente declaramos validos y de la invalidez de los que declaramos inválidos, y que en tanto tal existen distintas teorías "lógicas" rivales que persiguen ese objetivo. Estas teorías tienen cada una de ellas sus ventajas y sus desventajas, y no queda claro si existe una que sea la correcta o más correcta que las otras. Tampoco queda claro si si aplicación depende o no del contexto y si es posible o no adoptar varias lógicas, de acuerdo con las circunstancias (a primera vista esto afectaría la supuesta generalidad de la lógica).
2) Beall y Restall han tomado la decisión de aceptar a una teoría como una lógica correcta siempre y cuando aquella se acomode a su esquema general de consecuencia lógica GTT o (V). De allí surgen los problemas señalados por Read. No obstante, estas no son las únicas razones que un pluralista lógico podría ofrecer para aceptar distintas lógicas como correctas. Por ejemplo, podría modificar (V) para obtener una condición necesaria pero no suficiente para llamar a una relación "consecuencia lógica":
(V') Una conclusión, A, se sigue de las premisas, S, sólo si cualquier caso en el cual cada una de las premisas en S es verdadera es también un caso en el cual A es verdadera.
De este modo, relajamos la condición y permitimos el ingreso de lógicas más débilies que la clásica (en el sentido de que validan menos inferencias) sin la necesidad de considerar situaciones incompletas o inconsistentes; esto es, podemos adoptar una semántica diferente de la clásica para cada una de las lógicas que querramos considerar legítimas.
Otro modo de ser un pluralista sin comprometerse con (V) es aceptar teorías como lógicas legítimas bajo un criterio exitista: una teoría será una teoría legítima de la consecuencia lógica siempre y cuando de cuenta de nuestras intuiciones alrededor de la validez lo suficientemente bien. Este criterio es sumamente subjetivo: no queda claro qué significa dar cuenta de nuestras intuiciones lo suficientemente bien, cuáles son estas intuiciones, y a quiénes nos referimos con "nosotros". Sin embargo, considero que no es necesario aclarar estas cuestiones ya que este criterio no es normativo sino pragmático.
Así, podríamos imaginar diferentes criterios para considerar legítimas a distintas teorías llamadas "lógicas". También está la posibilidad de argumentar que no hay nada de malo en considerar situiaciones imposibles; etc..
La propuesta de Read para modificar (V) no parece satisfactoria ya que sólo permitiría declarar a la lógica relevante y a aquellas lógicas más débiles que esa (con suerte) "correctas".
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