Significados, contextos y actitudes proposicionales

Una crítica de las teorías de indicadores ocultos

Eleonora Orlando

Universidad de Buenos Aires

 

¿Qué es un informe de actitud proposicional? Cuando atribuimos una actitud proposicional a otra persona, usamos una oración de nuestro lenguaje, denominada "informe de actitud proposicional", "oración atributiva" o, más simplemente, "atribución", tal como, por ejemplo,

  1. Hammurabi cree que Héspero ilumina el atardecer.

Esta oración relaciona al sujeto de la creencia, Hammurabi, designado por "Hammurabi", con una proposición, [Héspero ilumina el atardecer], designada por la oración subordinada al verbo de creencia. Se suele decir entonces que los informes de actitudes proposicionales se identifican en función de dos parámetros: el tipo de actitud atribuida (dado por el verbo), esto es, si es una creencia, un deseo, una intención, una sospecha, etc y el contenido de la misma (dado por el significado de la oración subordinada), esto es, si es acerca de Héspero, del color de la nieve, del próximo verano, etc. Ahora bien, si (1) es verdadera, la proposición designada por la oración subordinada ha de haber sido también de algún modo accesible al propio Hammurabi. En otras palabras, para expresarlo de una manera más general, que evita el posible compromiso ontológico con proposiciones, la verdad de la atribución descansa sobre la existencia de una estrecha relación entre el significado de la oración subordinada de la atribución –significado del intérprete- y el significado de alguna oración inscripta en la mente o perteneciente al lenguaje del hablante –significado del hablante-. Hay entonces dos preguntas, fuertemente relacionadas entre sí, que parecen ser claves: en primer lugar, cuál es la naturaleza de los significados en cuestión, y, en segundo lugar, cuál es la requerida relación entre ambos.

En los últimos años, se han propuesto algunas teorías, denominadas "teorías de indicadores ocultos", cuyas tesis principales pueden ser resumidas en los siguientes términos: (i) hay un componente de la dimensión semántica de los informes de actitudes que es pragmático, en el sentido de no formar parte del significado convencional de las palabras usadas en ellos: no son pues las atribuciones de actitudes en sí mismas sino las atribuciones de actitudes en tanto emitidas en contextos particulares –es decir, las emisiones de oraciones atributivas- las que deben tomarse como objeto de estudio y (ii) el componente en cuestión es considerado parte de la dimensión semántica de los informes pero no parte del significado de las oraciones subordinadas a los verbos de actitud, es decir, no es parte del contenido de las actitudes atribuidas. En lo que sigue, me propongo hacer algunas críticas a estas teorías; más específicamente, mi objetivo es defender las siguientes tesis: (i) si bien los informes de actitudes son contextualmente dependientes, el grado de dependencia contextual de los mismos es muy débil y (ii) el componente contextual o pragmático en cuestión forma parte del contenido de las actitudes atribuidas.

Como es sabido, el análisis de los informes de actitudes proposicionales constituye una parte importante de toda teoría semántica. Este hecho, ampliamente reconocido, puede dar lugar al interés por aclarar la compleja naturaleza de la relación entre los significados lingüísticos y las actitudes proposicionales, que exige que toda teoría acerca de los primeros tome en consideración los procesos de atribución de las segundas. Cabe destacar que ninguna luz es arrojada con señalar el hecho de que las actitudes proposicionales deben ser entendidas como relaciones con entidades que o bien son ellas mismas significados (las proposiciones) o bien tienen significado (las oraciones, pertenecientes tanto a un sistema lingüístico como mental). Tales definiciones de las actitudes proposicionales dejan bien en claro que todo interés por ellas nos involucrará necesariamente con los significados, pero nuestra pregunta era la conversa: ¿por qué todo interés por el significado ha de involucrarnos con las actitudes proposicionales? Al final de este trabajo, intentaré dar una respuesta a esta pregunta mediante la fundamentación de la siguiente tesis, también contraria a lo sostenido por las teorías analizadas: el análisis semántico de los informes de actitudes coincide con el análisis semántico de las restantes expresiones lingüísticas; más aun, el primero fundamenta el segundo, dada la centralidad de los procesos de atribución de actitudes para la constitución del significado lingüístico.

  1. Sobre la estrategia de exportación

    Según las teorías de indicadores ocultos (de aquí en adelante, TIO), una actitud proposicional, paradigmáticamente, una creencia, debe ser interpretada como una relación de (por lo menos) tres lugares: relaciona (i) un sujeto de la creencia, (ii) una proposición singular y (iii) un tercer factor que es usualmente caracterizado como "manera de pensar" o "modo de presentación" de un cierto hecho (en adelante, MOP). De acuerdo con esto, los significados de las oraciones subordinadas son identificados con proposiciones singulares o russellianas, esto es, entidades estructuradas constituidas por los objetos y propiedades referidos por los componentes oracionales. Los sentidos fregeanos, esto es, los modos de presentación de tales objetos y propiedades, constituyen el tercer factor antes mencionado: no son parte constitutiva de lo que es creído (el contenido de la creencia) sino de cómo lo creído es creído. De este modo, la creencia atribuida en cada caso se identifica sobre una doble base: por un lado, es preciso tomar en cuenta la proposición creída y, por otro, también se requiere identificar el modo en que la proposición en cuestión es creída.

    Como se desprende de la exposición anterior, hay un aspecto central en el que las teorías criticadas difieren de las teorías fregeanas: el compromiso con la tesis de la referencia directa. Tal compromiso depende de su concepción de las proposiciones que son objeto de creencia en términos de proposiciones russellianas. A pesar de ello, es preciso destacar que hay otro aspecto en el cual se acercan a las teorías fregeanas: tanto unas como otras consideran que la información proporcionada acerca de las maneras de captar una proposición, o las maneras de pensar en un referente, contribuyen a determinar las condiciones veritativas de los informes de actitudes; dicho brevemente, consideran que la información en cuestión es de tipo semántico. Por el contrario, los russellianos estrictos sostienen que la información acerca de cómo una determinada proposición es creída no forma parte del contenido veritativo, de lo que es expresado por una atribución de creencia: para ellos, se trata sólo de lo que es pragmáticamente implicado en determinado contexto de emisión. Haré dos comentarios en relación con este punto.

    En primer lugar, quiero expresar cierto escepticismo acerca de la plausibilidad de las estrategias de exportación en general, más específicamente, de aquellas teorías que proponen la exportación de ciertas propiedades fuera de la semántica, a la pragmática, concebida como una disciplina independiente. La adopción de una estrategia tal debe basarse en un criterio adecuado sobre cuya base sea posible distinguir las propiedades constitutivas de la dimensión semántica de las no constitutivas. No pretendo profundizar en este problema sino tan sólo señalar el hecho de no se ha ofrecido ningún criterio claro en función del cual pueda pensarse que propiedades como las involucradas por los MOPs no forman parte de la dimensión semántica de los informes.

    En segundo lugar, parecería que las TIO se encuentran en un incómodo punto intermedio entre el russellianismo y el fregeanismo: tratan de conciliar las ventajas de ambos puntos de vista y, al mismo tiempo, de evitar sus respectivas desventajas, pero no estoy segura de que de hecho lo logren. Los russellianos estrictos exportan los MOPs fuera de la semántica a la pragmática. Las TIO, en cambio, exportan los MOPs fuera del contenido dentro de la semántica, lo cual puede ser considerado una exportación encubierta o disimulada. En este punto, cabe consignar que tampoco se ofrece criterio alguno en función del cual sea posible distinguir, en el caso de las atribuciones, el contenido atribuido de otros factores semánticos no constitutivos del contenido. ¿Qué quiere decir exactamente que existe algo que contribuye a las condiciones veritativas de los informes que es al mismo tiempo semántico y no constitutivo del contenido de las actitudes atribuidas?

    La inestabilidad de la posición queda demostrada por el hecho de que, si bien en el planteo inicial de estas teorías sus defensores adoptan claramente la antes mencionada estrategia de exportación, en su subsiguiente desarrollo se muestran más preocupados por mantener a los MOPs dentro de la dimensión semántica que fuera del contenido; en otras palabras, quieren dejar en claro que los MOPs, si bien contextualmente determinados, pertenecen a la dimensión semántica, y al hacerlo tienden a considerarlos constitutivos de los significados de las oraciones subordinadas. Es por esto que estas teorías, a pesar de su subscripción de la tesis de la referencia directa, tienen un fuerte sabor fregeano.

    Por ejemplo, según Crimmins & Perry, las nociones (su manera de designar a los MOPs) son parte de lo afirmado cuando se emite un informe de creencia, parte de lo que entonces se expresa. Pero si es así, no se ve porqué no habrían de ser consideradas parte de la proposición que constituye el significado de la oración subordinada. Más aun, se afirma que las nociones son constituyentes inarticulados del contenido de la atribución -un constituyente proposicional que no es explícitamente mencionado. Ahora bien, ¿cómo pueden las nociones ser constitutivas del contenido de la atribución y al mismo tiempo no ser constitutivas de la proposición expresada por la correspondiente oración subordinada? Esta posición no parece ser muy coherente, dado que la proposición expresada por la oración subordinada es justamente lo que constituye el contenido de una atribución de creencia.

    Considero, además, que hay razones relacionadas con las condiciones de identificación de los MOPs que justifican la tesis de que éstos son constitutivos de los significados de las palabras que componen las oraciones subordinadas. Los MOPs, tal como son concebidos por Crimmins & Perry, tienen el siguiente problema de identificación: ¿sobre qué bases es posible afirmar que una cierta noción es, por ejemplo, una noción de Edward Tudor y no de Luis XIV? Parecería que la única manera de hacerlo es conectando a la noción con Edward Tudor. Pero entonces las diferentes nociones (<el pobre>, <el príncipe>, <mi padre>, etc) asociadas con una determinada expresión ("Edward Tudor") son identificadas en términos del significado referencial de la expresión en cuestión, lo que implica que hay una estrecha relación entre nociones y significados. Dos puntos pueden señalarse en relación con este hecho: (i) no hay, en los autores, explicación alguna de la naturaleza de tal relación y (ii) dado que las nociones son identificadas en términos de los significados referenciales, no parece haber fundamentos suficientes para negar que lo que hace a nociones diferentes nociones del mismo objeto sea una propiedad semántica de las expresiones correspondientes. ¿Y qué puede constituir una propiedad semántica de las palabras fuera de su significado? Las nociones parecen estar demasiado estrechamente relacionadas con los significados como para hacer a las unas independientes de los otros.

    Finalmente, cabe señalar que la adopción de la estrategia de exportación por parte de quienes están de todos modos obligados a recurrir a los MOPs para establecer las condiciones veritativas de los informes de actitudes, como es el caso de los defensores de las TIO, parece ser totalmente superflua. Las TIO, al igual que las teorías fregeanas, deben especificar las condiciones de identificación de los MOPs, así como ofrecer una explicación de cómo es posible que un MOP pueda ser compartido por distintas personas -es decir, una explicación de la intersubjetividad de los MOPs.

  2. Sobre la dependencia contextual de los informes de actitudes

Como señalé a propósito de la versión de Crimmins & Perry, las TIO consideran que los MOPs no son explícitamente mencionados en los informes de actitudes. Esto último no debe sin embargo entenderse como la tesis de que hay implícitas expresiones particulares para ellos, sino como la tesis de que son implícitamente referidos por la totalidad de las oraciones subordinadas; en otros términos, se trata, como se mencionó anteriormente, de constituyentes no articulados del contenido de los informes. Es el contexto en el cual el informe es emitido el que determina los MOPs involucrados: una misma atribución puede hacer referencia a distintos MOPs en distintas ocasiones de emisión. Los MOPs son entonces elementos constitutivos implícitos del contenido de los informes de actitudes (aunque no formen parte del significado de las respectivas oraciones subordinadas) que son proporcionados por el contexto. De ahí que se establezca una analogía entre las atribuciones y oraciones tales como

  1. Está lloviendo

    en donde hay un componente oculto o implícito que indica un cierto lugar o un cierto momento del tiempo que es provisto por el contexto de emisión.

    Ahora bien, desde mi punto de vista, el tipo de analogía propuesto no sirve a los propósitos teóricos de sus defensores: los casos comparados no son en absoluto paralelos.

    En primer lugar, lo que está implícito en (2) son expresiones ("en Roma", "a las 11 horas") con sus respectivos significados; lo que se piensa que está implícito en (1) son, en cambio, constituyentes no articulados del significado de una oración entera (la subordinada).

    En segundo lugar, podría decirse que al emitir (2) se evitan ciertas expresiones porque son obvias, por lo que hacerlas explícitas sería de alguna manera redundante; podría encontrarse en ello un signo de pereza o de estilo. Nada semejante puede ser dicho respecto de (1): dejando de lado la pereza y las preocupaciones de estilo, es decir, aun si quisiéramos decir algo más, nada más podría ser dicho.

    En tercer lugar, afirmar que "Está lloviendo" es una manera abreviada de decir "Está lloviendo en Roma" no equivale a afirmar que toda emisión de la primera oración no tiene valor semántico independiente y sólo puede ser entendida en términos de una emisión del tipo de la segunda. En cambio, afirmar que "Hammurabi cree que Héspero ilumina el atardecer" es una manera abreviada de decir "Hammurabi cree que Héspero ilumina el atardecer bajo cierto MOP en particular" (bajo el presupuesto de que esto pueda ser dicho con sentido) sí equivale a decir que toda emisión de la primera oración no tiene valor semántico independiente y sólo puede ser entendida en términos de una emisión de la segunda.

    En cuarto lugar, es posible pensar que el contexto en (2) contribuye con un cierto significado porque el significado en cuestión es un significado referencial, es decir, porque es parte constitutiva del contexto mismo; "contexto" es entendido aquí, por lo menos en parte, como "mundo externo": el significado de "Roma" es Roma porque Roma es el objeto externo referido por "Roma". Este no es el caso de (1): no se cree que el contexto contribuya con un significado referencial para la oración subordinada sino con un MOP; por lo tanto, "contexto" no es entendido aquí como "mundo externo" sino exclusivamente como "lugar y tiempo de emisión". En otras palabras, mientras que el valor semántico de "Está lloviendo en Roma" no depende del lugar y el tiempo de emisión (significa siempre lo mismo, a saber, que está lloviendo en Roma, independientemente de cuándo y dónde se emita) sino de la relación de la oración con (objetos d)el mundo externo (lluvia, Roma), el valor semántico de "Hammurabi cree que Héspero ilumina el atardecer bajo cierto MOP en particular" (nuevamente, bajo el presupuesto de que esto pueda ser dicho con sentido) depende no sólo de la relación con (objetos d)el mundo externo sino fundamentalmente del lugar y el tiempo de emisión de la oración en cuestión. Por consiguiente, habría sido más útil a los propósitos teóricos de los defensores de TIO asimilar las atribuciones no a oraciones como

  2. Está lloviendo (en Roma a las 11 horas)

    sino a oraciones como

  3. Está lloviendo (aquí y ahora)

    esto es, a oraciones cuyos elementos implícitos proporcionados por el contexto son expresiones indicadoras.

    Ahora bien, aun así, la falta de paralelismo entre uno y otro tipo de oraciones persiste. El mecanismo en virtud del cual el contexto de emisión provee de un valor semántico definido a las oraciones que contienen expresiones como "aquí" y "ahora" es claro: se trata, como en el caso de "Roma", de un mecanismo referencial (que podría ser explicado en términos causales). El mecanismo en virtud del cual el contexto de emisión provee de un valor semántico definido (más específicamente, de un MOP que se agrega al significado referencial) a los informes de creencia, por el contrario, no lo está. Tal explicación es necesaria porque en principio tendemos a creer que la consideración del tiempo, el lugar, el agente de emisión son completamente irrelevantes para la determinación de las condiciones de verdad de tales oraciones -mientras que son intuitivamente relevantes para la determinación de las condiciones de verdad de oraciones como "Está lloviendo aquí" y de aquéllas que contienen pronombres personales y demostrativos –o términos de referencia variable, para usar una expresión más general-, como "El está cansado" y "Eso es inusual", respectivamente.

    Más aun, pienso que la falta de analogía es mayor. Mientras que las condiciones de verdad de las oraciones que contienen expresiones de referencia variable pueden cambiar significativamente según el contexto de emisión, parecería que no ocurre lo mismo en el caso de los informes de actitudes. En una oración como "Eso es inusual" lo que varía según el contexto es el referente de "eso" y la variación en cuestión no tiene restricción alguna: la oración puede ser interpretada como afirmando que tener cuatro riñones es inusual o como afirmando que una cierta caída de los valores de la bolsa de Tokio es inusual. Por el contrario, una oración como

  4. Hammurabi cree que Venus ilumina el atardecer

no puede ser interpretada de tantas maneras diferentes. En otras palabras, la variación en los posibles MOPs asociados con la oración subordinada "Venus ilumina el atardecer" no puede ser comparada con la variación en los posibles referentes asociados con "eso". Este punto podrá verse con mayor claridad si se analiza qué es exactamente lo que puede variar en las distintas emisiones de (5).

En términos de Richard, lo que varía es la adecuación de "Venus" como traducción, por parte del intérprete, del concepto que el supuesto hablante o sujeto de la creencia, esto es, el propio Hammurabi, tiene de Venus. Parecería entonces que sólo hay dos posibilidades: o bien la traducción es adecuada o bien no lo es.

La primera posibilidad tiene lugar en contextos de emisión que no imponen restricción alguna a las funciones de traducción: cualquier palabra referencialmente equivalente puede ser usada para traducir el concepto de Hammurabi ("Venus" puede serlo, puesto que es referencialmente equivalente a la palabra probablemente usada por Hammurabi, a saber, "Héspero" o su traducción en el idioma de la Antigua Babilonia). En un contexto tal, (5) es verdadera. La segunda posibilidad, esto es, la inadecuación de la traducción, tiene lugar en aquellos contextos que sí imponen restricciones a las funciones de traducción, tales como la siguiente: "Para traducir el concepto de Hammurabi, use una palabra que refleje su conocimiento astronómico". Dado que "Venus" no es una expresión para ese concepto que podría haber sido usada por Hammurabi, en un contexto tal, (5) es falsa.

Si esto es así, parecería que lo que importa, según el contexto de emisión, es o bien el objeto Venus (el referente de "Venus") o bien un modo particular de designar ese objeto que fue accesible al sujeto de la creencia (en términos fregeanos, la descripción que aquél pudiera dar del objeto en cuestión). Pero entonces el espectro de variaciones a lo largo de los diferentes contextos no es tan amplio: parece ir de un referente particular a un modo particular de designar a un referente, un MOP particular (determinados respectivamente por un interés del intérprete en un referente particular o en un modo particular de designar a un referente). En términos del ejemplo anterior, el valor semántico o contenido veritativo de (5) puede ser o bien que Hammurabi cree queVenus ilumina el atardecer o bien que Hammurabi cree que Venus, presentado como Venus, ilumina el atardecer. Pero ésta es sin duda una oscilación muy suave comparada con la que puede afectar a una oración como "Eso es inusual".

Las consideraciones anteriores otorgan cierto fundamento a las siguientes conclusiones: (i) las diferencias contextuales no determinan un amplio espectro de variaciones en el valor semántico de los informes de actitudes, como ocurre con el valor semántico de las oraciones que contienen expresiones de referencia variable; (ii) el contexto de emisión no proporciona siempre un MOP acerca del cual es el informe sino o bien la intención del intérprete de atribuirle al hablante cierta relación con un referente específico o bien su intención de atribuirle cierta relación con un modo de presentación específico de ese referente; (iii) pero entonces en ningún contexto particular de emisión parece haber una simultánea atribución de un referente y un MOP, lo que podría considerarse que implica que los MOPs no son entidades que se agreguen a los referentes sino más bien entidades que en ciertos contextos pueden jugar el rol de los referentes, y que los MOPs pueden ser considerados tan constitutivos de los significados de las palabras (que componen las oraciones subordinadas) como los propios referentes. Como podrá apreciarse, esta conclusión avala, sobre la base de consideraciones muy distintas, la misma tesis defendida en el apartado anterior.

En síntesis, la crítica de la estrategia de exportación contenida en la sección anterior y el análisis de la sensibilidad contextual de los informes de creencia contenido en la presente sección intentan establecer un mismo punto: no hay razones suficientes para pensar que los MOPs no formen parte de los significados de las oraciones subordinadas contenidas en las atribuciones, esto es, que no sean constitutivos de los contenidos mismos de las actitudes atribuidas (y sí parece haberlas para pensar lo contrario). La única razón que podría ofrecerse en contra de ello estaría fundada en la necesidad de respetar las intuiciones subyacentes a la tesis de la inocencia semántica, las cuales parecen no ser compatibles con la subscripción de una teoría de tipo fregeano. De ello me ocuparé en la última sección de este trabajo.

  1. La falta de generalidad de la propuesta examinada

La explicación de los informes de actitudes propuesta por las TIO hace de ellos un tipo muy especial de uso lingüístico: de acuerdo con estas teorías, mientras que en general las expresiones tienen como única propiedad semántica la de referir directamente a objetos del mundo, cuando se encuentran en el contexto de una oración subordinada a un verbo de actitud adquieren una nueva propiedad -la de referir a un objeto bajo determinado modo o de determinada manera, esto es, la de expresar un determinado MOP. Esto genera inmediatamente la siguiente pregunta: ¿cómo es posible que el concepto de referencia directa, esto es, sin la mediación de sentidos, sea lo suficientemente poderoso como para explicar todas las instancias de significatividad con la sola excepción de los informes de actitudes? ¿Qué es lo que hace a éstos últimos tan diferentes de los restantes usos lingüísticos?

En mi opinión, la diferencia postulada es infundada, y surge de la ausencia de una respuesta clara a la pregunta planteada al comienzo de este trabajo, a saber, la pregunta por la relación entre los significados lingüísticos y las creencias o, en general, las actitudes proposicionales. A manera de hipótesis, sugiero lo siguiente: hay aspectos de la naturaleza del significado que sólo se manifiestan plenamente en los procesos de atribuirnos recíprocamente actitudes proposicionales en circunstancias particulares, de modo tal que puede considerarse que la multifacética naturaleza del significado sólo puede alcanzarse mediante la consideración de tales procesos y de sus informes lingüísticos. De acuerdo con este punto de vista, la explicación de en qué consiste que una expresión tenga significado involucrará de manera central una explicación de en qué consiste que alguien atribuya a otro o sea sujeto de atribución por parte de otro de una determinada actitud proposicional en determinadas circunstancias. Ahora bien, cabe aún preguntarse porqué habría de ser así, es decir, por qué razón la atribución de actitudes proposicionales habría de contribuir de manera tan central a la revelación de la naturaleza del significado. Con el objeto de especificar un poco más la hipótesis anterior, diré que la atribución de actitudes puede ser considerada el tipo básico de acción intencional en el cual se manifiesta el fenómeno del significado: es sólo en virtud de las prácticas usuales de atribuirnos actitudes proposicionales unos a otros que puede decirse que hay algo correlacionado con lo que intuitivamente denominamos "significado". En otras palabras, si no fuera por tales prácticas no habría habido necesidad de postular el concepto de significado. Toda instancia de uso lingüístico puede entonces transformarse en un caso de atribución de una actitud con sólo anteponer a ella el uso de un verbo asertórico ("decir", "sostener como verdadera", "aceptar", etc). De ahí el carácter indispensable atribuido a la consideración teórica de las actitudes proposicionales y de sus informes en la contrucción de una teoría semántica. Pero si esto es así, no tiene sentido alguno proponer, a la manera de las TIO, un análisis de los informes que los distingue tajantemente de los restantes usos lingüísticos. Por el contrario, se requiere una explicación que ponga de manifiesto el carácter central y fundante de los procesos de atribución de actitudes, y considero que tal explicación involucra una teoría que otorgue a los sentidos un rol constitutivo del significado, esto es, una teoría de tipo fregeano.

La oposición entre las TIO y el tipo de explicación sugerida puede verse con mayor claridad en términos de nuestro ejemplo inicial. Como vimos, desde el punto de vista de las TIO, mientras que toda emisión de

(6) Héspero ilumina el atardecer

sólo hace referencia a objetos y propiedades del mundo, cuando ésta aparece subordinada a un verbo de actitud proposicional, tal como ocurre en (1),

  1. Hammurabi cree que Héspero ilumina el atardecer

la referencia en cuestión tiene lugar bajo un modo de presentación específico. Asimismo, dirán que mientras que ninguna emisión libre de

(7) Fósforo no ilumina el atardecer

involucra un sentido específico, esto sí ocurre si (7) aparece en un contexto oracional más amplio como el de

(8) Hammurabi cree que Fósforo no ilumina el atardecer

En mi opinión, la asimetría planteada no se sostiene. La tesis de las TIO según la cual al atribuir (1) estamos relacionando a Hammurabi con un individuo (Venus) y una propiedad (iluminar el atardecer) bajo un determinado sentido es plausible: es apoyada por el hecho de que (8) es también verdadera, esto es, no es posible atribuir a Hammurabi una relación con ese mismo individuo y esa misma propiedad bajo otro sentido. Pero, supóngase ahora que (6) es emitida por Hammurabi: es igualmente plausible sostener que al afirmar (6) Hammurabi manifiesta estar en relación con un individuo (Venus) y una propiedad (iluminar el atardecer) bajo un determinado sentido: paralelamente, esto es apoyado por el hecho de que Hammurabi podría sostener también como verdadera a la falsa (7), es decir, bien podría no manifestar una relación con tales entidades bajo otro modo de presentación de una de ellas. En síntesis, en ciertos contextos, lo que parece contribuir al valor semántico de la emisión de una oración no es el individuo referido sino un específico modo de presentación de ese individuo. Si esto es así, los sentidos parecen ser pertinentes para dar cuenta del valor semántico no sólo de las emisiones de informes de actitud como (1) y (8) sino también de emisiones de oraciones comunes como (6) y (7).

Tal vez podría objetarse que esta explicación da a todo fragmento de discurso un carácter ambiguo y sensible al contexto, en el mismo grado en que los informes de actitudes presentan ambas características. Sin embargo, es preciso tener en cuenta que la ambigüedad en cuestión es, como se dijo antes, muy débil: es la ambigüedad entre un referente específico y un modo específico de presentación de un referente, los cuales puede pensarse que constituyen dos dimensiones del significado que pueden distinguirse en todas las instancias de uso lingüístico.

Por último, quisiera señalar de qué modo la explicación propuesta puede considerarse compatible con la denominada "tesis de la inocencia semántica", según la cual no es plausible afirmar que las oraciones cambian drásticamente sus significados al ser subordinadas a otras oraciones que contienen verbos de actitud. Desde esta perspectiva, las oraciones del lenguaje son siempre acerca de objetos del mundo -y nunca, como sugiere el enfoque fregeano, acerca de modos de presentación de esos objetos. En relación con este punto, quisiera consignar que no veo razón alguna por la cual no pueda pensarse que los hechos del mundo incluyen a los modos de presentación, o, más específicamente, las propiedades de los objetos que constituyen sus modos de presentación. Los sentidos no tienen que ser, para usar las palabras de Richard, sólo "criaturas cognoscitivas": hay también algo ontológico que los constituye -las diferentes propiedades que dan lugar a las distintas descripciones, las cadenas causales que conducen a los referentes. De manera más específica, puede decirse que toda discriminación epistémica y semántica tiene una contrapartida ontológica: podemos hacer descripciones porque hay algo en el mundo que puede ser descripto. Las descripciones están correlacionadas con diferentes aspectos, rasgos o propiedades de las cosas, que pueden ser considerados constitutivos de los sentidos. Para tomar los ejemplos anteriores, "Héspero", "Venus", "Fósforo" tienen diferentes sentidos no sólo porque involucran diferentes descripciones del mismo objeto sino principalmente porque nos relacionan con distintas propiedades del objeto en cuestión -la propiedad de iluminar el atardecer, la de ser un cierto planeta, la de iluminar el amanecer, respectivamente. Desde esta perspectiva, es posible considerar que los sentidos involucran la relación de las expresiones lingüísticas con el mundo externo tanto como los referentes; más aun, las relaciones entre el lenguaje y el mundo involucradas por los sentidos son más específicas que las relaciones puramente referenciales, dado que están dirigidas a aspectos más específicos del mundo. En síntesis, si es posible concebir a los hechos de esta manera, no puede pensarse que la inocencia semántica establezca nada específico acerca del tipo de significados con los que debemos comprometernos -en particular, no puede pensarse que dé apoyo alguno a la tesis de la referencia directa.

La aplicación generalizada de la distinción fregeana entre sentido y referencia sugiere que los informes de actitudes no son diferentes desde el punto de vista semántico de otros usos lingüísticos; en consecuencia, no hay ninguna propiedad semántica que sea exclusivamente introducida por la subordinación que los caracteriza. En ciertos contextos de uso, tanto las oraciones comunes como las subordinadas a verbos de actitud pueden ser acerca de sentidos. Paradójicamente, la proliferación de sentidos logra mantenernos inocentes.

 

Bibliografía

Abstract

In the last ten years or so, a new kind of explanation of belief reports has been put forward, according to which both opacity and semantic innocence can be accommodated within an instance of the direct-reference conception. Their main claim is that there is a component of the meaning of belief reports that is pragmatic, in the sense of not being part of the conventional meaning of the words used in them: so it is not belief ascription sentences per se but only belief ascription sentences qua uttered in particular contexts that have to be taken as objects of study. Although pragmatic and contextual, the component in question is taken to be relevant to the truth-conditions of belief reports, namely, it is considered to be part of their semantic dimension. In this paper, I intend to make some general criticisms to such theories, the so-called "hidden-indexical theories" (HIT). My own position is that belief reports are in fact contextually dependent but, contrarily to what is alleged by HIT theorists, I think, in the first place, that the pragmatic component in question is part not only of the semantic dimension of belief reports but also of the semantic content or meaning of ascribed beliefs. Insofar, I defend the idea that an adequate account of the meaning of belief reports should appeal to something like Fregean senses; in other words, I suggest that the thesis of direct reference should be dropped. Secondly, I do not agree with HIT theorists on their specific interpretation of the kind of pragmatic factor that is at stake. Finally, I argue that the account offered by HIT cuts off belief reports from other linguistic uses, in an unjustified way. To summarize, contrarily to what is suggested by HIT theorists, I think that opacity requires a commitment to Fregean modes of presentation and that there is a way of interpreting semantic innocence that makes it compatible with such a commitment.